Arquitectura romana

La arquitectura romana es uno de los recuerdos más significativos que nos han dejado a nuestra sociedad. Sus características principales son las grandes edificaciones y la gran solidez que destaca en ellas. Durante el imperio romano, se crearon diversas técnicas constructivas que poco a poco fueron en aumento.

La arquitectura romana tiene sus principios en la etrusca, aunque también tiene partes de la griega, más en concreto después de las guerras púnicas. La arquitectura romana data desde la creación de la primera calle y el primer acueducto. El máximo esplendor del arte romano abarca casi los dos primeros siglos de lo que fue el Imperio romano, sin embargo, ya a comienzos del siglo 2 empieza la decadencia.

La arquitectura de edificios sigue desarrollándose, aunque solamente hasta la invasión de los bárbaros. Algunas de las grandes basílicas construidas en Roma datan del siglo 4, y no solamente tenían como fin el culto cristiano, sino que también hacían rigor a los civiles. La antigua basílica de Constantino, que hoy en día todavía podemos verla en Roma, fue una fuente de inspiración para todos los arquitectos del renacimiento.

Cabe destacar que los elementos principales de lo que viene siendo la arquitectura romana son las bóvedas y sobre todo el empleo de un primitivo hormigón. Los romanos eran muy aficionados al uso del arco y de la bóveda. Cabe destacar que los romanos no solamente construían bóvedas de cañón con cúpulas, sino que también hacían bóvedas de arista y crucería.